UN DÍA NORMAL…PERO YO LO HICE INTENSO

4 Nov

Un día normal, me encontraba en mi trabajo cuando escuché timbrar un mensaje en mi celular, al abrirlo inmediatamente una sonrisa se dibuja en mi rostro, eres tú, a quién nunca espero leer, ha sido mejor así, no esperar me ha sacado de la ansiedad, me ha salvado de las tentaciones y de las frustraciones, pero cuando algo llega enseguida sé que es una invitación a seguir leyéndote e interpretando cada uno de tus silencios. El mensaje era simple: Ráptame…. Esa es la manera de hacerme saber que me deseas y que yo deseo estar contigo, esperas impaciente mi respuesta, me hago esperar, sanamente para desesperar tus sentidos y hacer que tu mente dibuje mi rostro lleno de picardía.

Sin prisas, pero sin pausas, te respondí: – Sabrás de mi más tarde-

No hicieron falta más palabras para hacerte saber que el escenario estaba montándose para tu llegada, hice todo con suma paciencia, sabiendo que llegarías cansado; pero deseoso de lo que yo te estaba guardando. Salí del trabajo y recordé nuestra última vez juntos, siempre es diferente, hay un toque de sorpresa y ante todo siempre hay deseo, demasiado me atrevería a afirmar, enseguida noté que mis partes se mojaban y palpitaban, iba manejando y bajé una de mis manos para masajearme por encima del pantalón, con la vista fija en la vía sintiendo como crecían mis ganas, comencé a transpirar y el sudor que perlaba mi frente se tornó frío al contacto del aire acondicionado sobre ella… traté de calmarme un poco pensando en cómo te esperaría…el traje de Eva es mi preferido.

Llegué directo al hotel donde reservé una habitación, tú venías en la carretera, sabía que tardarías, pero eso me daba tiempo de poner todo a punto para recibirte. Me di un baño, me tomé todo el tiempo que quise para disfrutar del agua tibia bajando por todo mi cuerpo, lo acaricié comenzando por la cara, el cuello, bajé por mi cuello, me detuve en mis senos, llenos de jabón con olor a rosas que impregnaba todo el ambiente, seguí bajando hasta llegar a mi vientre y así seguí explorándome dejando que mis manos me disfrutaran, preparándome para ti. Al terminar me acosté y no pude contener el deseo de masturbarme, mis fluidos llenaban mis dedos que jugueteaban con la entrada de mi vagina y mi clítoris. Me detuve y me relajé.

El mensaje fue simple: “Mis deseos y yo te esperamos en el hotel……, habitación N°…..”

Estaba ansiosa, escuché pasos en el pasillo y no eras tú, me entretuve mirando algunos programas en la tv; hasta que cuando realmente no me lo esperaba escuché tres golpes en la puerta de la habitación, mi corazón se aceleró, estaba desnuda, esperando por ese momento y sin aviso ya estabas allí. Me levanté y cubrí mi cuerpo con una toalla, entraste y me colgué de tu cuello, la toalla cayó al piso mientras me dabas un pequeño beso en los labios, tus brazos me abrazaron y bajaste tus manos para acariciar mis nalgas, permanecimos así un instante que fue eterno. Dejé que te acomodaras mientras hablamos trivialidades del día, de tu viaje. Nos acostamos y enseguida me rodeaste con tu brazo para acercarme a ti, sentía tu cansancio; pero también tus ganas, tenerte cerca siempre produce esa sensación de bienestar y comodidad…Tomaste mi rostro y me diste un pequeño beso, luego otro, luego otro más intenso y en un momento nos besábamos absorbiendo las ganas del otro, tu lengua exploraba mi boca, chupabas y mordías mis labios, tienes la capacidad de encenderme como un fosforito y ponerme al rojo vivo. Tus manos en mis senos, apoderándote de mis pezones duros, los llevaste a tu  boca, estaba fría al contacto, olvidé todo y me entregué al placer en tus brazos, me chupabas duro, ibas de un pezón al otro, yo gemía buscando con mi mano sentir tu pene que amenazaba con romper tu bóxer, al fin lo encontré durísimo, erecto, mojado, nuestros cuerpos se movían tratando de acoplarse mientras nuestras manos acariciaban por aquí, por allá, por todos lados, comencé a besar tu cuello, bajando por tu pecho hasta encontrar el centro de mis deseos, no fui a él de inmediato, bajé hasta tus testículos para lamerlos, chuparlos, besarlos, subí poco a poco lamiendo la base del pene hasta llegar a la punta, tus fluidos llenaban mi lengua y me concentré en darte un relajante sexo oral, hice mío tu pene lo llené de caricias, apretando la base impedía que eyacularas de repente, retardando el orgasmo, alargando el placer. Estabas al punto cuando me tomaste por los brazos y cuando no lo esperaba ya estaba encima de ti, penetrada y lista para cabalgarte, te movías desesperadamente debajo de mí, me acercaba a tu cara para darte pequeños besitos; mientras tú chupabas mis senos, entraste en acción cuando me pusiste en “4” y desde atrás me penetraste con fuerza, sacando al macho que domina a su hembra, tus piernas chocaban con mis nalgas, sacándome gritos de placer, no me importaba que todo el hotel se enterara que me estabas haciendo tuya con cada embestida, subías una pierna para obtener mayor fuerza, me encantaba la dureza de tu sexo, de tu pasión, de tus ganas, de la manera como me poseías. Me diste vuelta y en un misionero subiste mis piernas hasta mis hombros y seguiste poseyéndome con fuerza, luego de varios minutos que parecieron horas de placer, sentí esa oleada que me indica la llegada del clímax, el tan esperado orgasmo, me retorcí debajo de ti, gritaba, mientras seguías moviéndote más y más rápido y solo unos segundos en medio de tus fuertes jadeos sentí como eyaculabas dentro de mi vagina.

Estábamos exhaustos, sudados, satisfechos…te quedaste encima de mí y pusiste tu cabeza entre mis pechos, te abracé y fue un instante sublime, nos quedamos así un rato, tú escuchando los latidos de mi corazón, yo acariciando tu cabello.

Dormirnos abrazados y despertar dándonos otra dosis del buen sexo que sabemos regalarnos el uno al otro fue el punto culminante de este encuentro, no los cuento, solo los vivo y los guardo en mi piel para siempre tenerlos en las puntas de mis dedos, cuando en la soledad de mi habitación, te llamo entre mis fantasías.

2 comentarios to “UN DÍA NORMAL…PERO YO LO HICE INTENSO”

  1. piracetam 3 diciembre, 2012 a 10:09 pm #

    Mujer arriba, echada hacia atrás: esta posición es fácil de intentar si partes de la posición anterior; se trata simplemente de continuar su movimiento hacia atrás y que se apoye en sus manos acercando su espalda a tus piernas. Te da un acceso especial a acariciar con tus manos su clítoris mientras tu pene está trabajando su vagina. En caso de que ella empiece a sentir dolor en sus piernas puede continuar la posición y estirarlas sin que esto interrumpa el placer y la interacción pene-vagina que están teniendo. Altamente recomendado para experimentar nuevas sensaciones.

  2. Bill 4 noviembre, 2012 a 11:14 pm #

    Excelente, felicitaciones!

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